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jueves, 20 de abril de 2017

La Diputación de León pensiona a un veterano carlista

A pesar de los graves enfrentamientos y las evidentes distancias entre los tradicionalistas y el Régimen de Franco, quien había manipulado hábil e interesadamente el verdadero espíritu que había llevado a alzarse contra los excesos de la II República, asegurándose así el control del poder, el mismo Régimen que encarcelaba y perseguía carlistas, también intentó neutralizar amenazas otorgando condecoraciones y premios a veteranos tradicionalistas de otras guerras, pretendiendo así contentar a algunos y calmar los ánimos de otros, haciendo creer a los españoles que el liberalismo contra el que habían luchado los carlistas desde hacía un siglo había sido derrotado para siempre. Cosa que evidentemente no era así, pues pocos años más tarde el propio franquismo recurriría a ellos, a los tecnócratas liberales del desarrollismo de los 50 y 60, que se convirtieron en antecesores de lo que padecemos hoy día.

En la Memoria de la Diputación de León de 1940 encontramos la siguiente foto de un veterano leonés de la tercera guerra carlista, a la que acompañan las líneas que reproducimos a continuación:

Teniente honorario superviviente de la Guerra
Carlista, a quien la Diputación pensionó

La Comisión Gestora, considerando que don Cándido Muñoz Rodríguez de 84 años, natural de esta ciudad se ha hecho acreedor por sus virtudes, patriotismo y consecuencia, al homenaje público que le ha rendido la Nación por mediación de S. E. el Generalísimo, al concederle el grado honorario de Teniente, como superviviente de la Guerra Carlista, voluntario en los Reales Ejércitos de D. Carlos VII, acordó por unanimidad:

1.º Concederle como recompensa debida a su meritoria actuación cívica y sus virtudes, la pensión mensual de 60 pesetas, con carácter vitalicio y excepcional, y
2.° Que este acuerdo se ponga en conocimiento del Jefe del Estado, reiterando la inquebrantable y leal adhesión de la Comisión Gestora provincial al salvador de la Patria.

Memoria de la Diputación Provincial de León

sábado, 1 de abril de 2017

Homenaje a un veterano carlista leonés nombrado teniente honorario (1939)

Historia de la Diputación de León, Vol. 2 (1995), p. 428.

Homenaje a un veterano carlista que luchó a las órdenes de Carlos VII. 
León.

En esta ciudad se ha rendido un cordial homenaje por la Diputación provincial al venerable anciano, don Felipe González Barrio, veterano de Carlos VII. El secretario de la Corporación leyó el acuerdo oportuno y el glorioso veterano, con la voz quebrada por la emoción, dió las gracias y tuvo un recuerdo emocionado para el general Balanzátegui, a cuyas órdenes luchó, para los Reyes don Carlos VII y doña Margarita, el Angel de la Caridad (...).

Pensamiento Alavés (16 de mayo 1939)

domingo, 31 de enero de 2016

Segundo centenario del nacimiento de Pedro Balanzátegui

Pedro Balanzátegui Altuna
(Zarauz, 1816 - Valcobero, 1869)

Hace 200 años nacía Don Pedro Balanzátegui y Altuna, hijo glorioso de Zarauz (Guipúzcoa), oficial en su juventud del Ejército isabelino, alcalde luego por dos veces de León y comandante general de los carlistas de esta noble región al ocurrir el destronamiento de Doña Isabel. Se alzó en armas en el verano de 1869. Perseguido y abandonado, cayó en poder de la Guardia civil, cuando creyó encontrar asilo y salvación en la casa del cura de Valcobero. Llevaba a su lado a los mejores tiradores del país. Y, al encontrarse con los que le perseguían, pudo muy bien luchar y vencer. Sus soldados se lo indicaron.

—No —exclamó el caballeroso militar—: son nuestros hermanos y no estamos todavía en guerra. 

No pensó de la misma manera el bárbaro e incompetente sargento que mandó ejecutarlo; pero su muerte fue un gran ejemplo de abnegación, de heroísmo y de altísimas virtudes cristianas. Perdonó a los culpables de su desgracia; dispuso que se diese un duro a cada uno de los guardias que le disparasen; dejó el resto del dinero que llevaba para misas y sufragios por su alma, y dirigió a su digna esposa, doña Eusebia Escobar, una carta verdaderamente conmovedora. La lectura da la misma produce honda emoción aun en nuestros días:

«Declaro —escribía en ella— que sólo he salido de mi casa por cuestión religiosa; para defender la unidad católica, sin necesidad sacrificada en nuestra España, y... como identificada con este mismo sentimiento católico que yo deseo defender también, al Príncipe Rey Carlos VII.» 

Bien pudo decir éste al consecuente legitimista D. Rafael de Balanzátegui y Escobar, en 25 de febrero de 1889, que su valeroso padre fue mártir a quien cupo la gloria de enseñar a sus soldados cómo mueren los héroes cristianos y los caballeros españoles.